Mi corazón ha dicho de ti:
«Buscad mi rostro».
Tu rostro buscaré, Jehová.
Salmo 27,8
Nosotros todos, mirando con el rostro descubierto
y reflejando como en un espejo la gloria del Señor,
somos transformados de gloria en gloria
en su misma imagen,
por la acción del Espíritu del Señor.
2 Corintios 3,18
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