De repente vino del cielo un estruendo
como de un viento recio que soplaba,
el cual llenó toda la casa donde estaban;
y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego,
asentándose sobre cada uno de ellos.
Hechos 2,2-3
Todos los que son guiados por
el Espíritu de Dios, son hijos de Dios.
Romanos 8,14
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